A mi casa se la tragó la tierra hace siete meses

peligro

Un escueto letrero impide el paso vehicular.

Salento en el departamento del Quindío es una de esa joyas de las que nos sentimos orgullosos los colombianos, un pequeño municipio que ha sabido reinventarse y superar crisis para hoy ser un hermoso paraje donde caminan miles de turistas extranjeros al año, mucho de ellos mochileros, es como un Villa de Leyva de montaña que compite con destinos como Cartagena de Indias o Barichara.

Doña marina cuenta con tristeza donde quedaba la cocina y muestra la casa que construyó durante varios años y ahora solo es ruina.

Doña marina cuenta con tristeza donde quedaba la cocina y muestra la casa que construyó durante varios años y ahora solo es ruina.

Sin embargo es también la muestra de la desidia de una administración municipal que solo se ocupa de la parte fashion del pueblo y no le importa el drama de los campesinos que apenas sobreviven y que no cuentan con el impulso suficiente para superar sus propias tragedias como es el caso de doña Marina Villa, una amable anciana que no puede decir cuantos años tiene, no por vanidad sino por que su analfabetismo le impide incluso llevar cuentas. Es madre de cuatro hijos que han tenido que dejar forzosamente su vereda ya no por circunstancias violentas sino por la negligencia de un estado que incumple su misión de protegerlos y darles la mano en circunstancias de calamidad. En igual condición se encuentra don Sein Restrepo quien malvive en una carpa de lona que le entregó la alcaldía mientras encontraba una solución definitiva a su tragedia.

Don Seín aún vive en la carpa que le asignaron hace siete meses.

Don Seín aún vive en la carpa que le asignaron hace siete meses.

Ellos conforman las dos familias que resisten a la espera que la alcaldía o quien corresponda cumpla con su deber y les proporcione un techo rígido bajo el cual seguir viviendo; parte de la casa de cemento de doña Marina y el rancho de esterilla de don Sein fueron tragados por el cráter que se abrió la tarde del 22 de mayo de 2014 cuando un desagüe succionó el talud de la carretera que une las veredas El Agrado y Llano Grande del municipio de Salento.

Cuando el evento fue noticia la alcaldía y la la Unidad Departamental de Gestión del Riesgo de Desastres se comprometieron a buscar un lugar para reubicarlos, sin embargo todo sigue igual excepto que cuatro familias se han desplazado y solo queda don Seín y doña Marina resistiendo al lado de la cantera donde existió una montaña que se convirtió en material de relleno para la construcción de la autopista del café y sobre una carretera que fue la carrilera por donde llegaba el tren a Boquía y que hoy ya no existen. Desaparecieron como no desaparece el abandono y la calamidad de estas seis familias que viven en el municipio más cool de Colombia.

Ayudemos a estos campesinos a recuperar su casa y unir de nuevo a sus familias.

Ayudemos a estos campesinos a recuperar su casa y unir de nuevo a sus familias.

http://www.cronicadelquindio.com/noticia-completa-titulo-familias_damnificadas_en_vereda_de_salento_a_la_espera_de_soluciones-seccion-la_regin-nota-73760

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